Cuentos NO populares rusos: Invernando.

Un toro que paseaba por la calle mayor se encontró con una prostituta:

-¿Qué haces ahí quieta con este frío prostituta?, le preguntó.

-Busco compañía para poder calentarme, si alguien me diera cobijo esta noche lo aceptaría ¿sabes?

-Vente conmigo. Buscaremos juntos cobijo.

Continuaron los dos su paseo y se encontraron a un borracho.

-¿A dónde vas borracho? preguntó el toro. Decídete, o para el este o para el oeste, bromeó.

-Busco un cajero para resguardarme de este maldito frío, respondió el borracho.

-Pues vente con nosotros.

Siguieron andando los tres hasta toparse con un yonqui:

-¿Qué haces ahí acurrucado yonqui?, preguntó el toro.

-Tengo frío, respondió el yonqui.

-Pues nosotros también tenemos frío, ¿si quieres unirte?

Y el yonqui continuó con ellos. Anduvieron un ratito más y se cruzaron con un empresario que vestía un traje negro y llevaba un maletín de oro en la mano.

Pasaron de largo; siguieron andando hasta que esta vez pasó por al lado suya una drag queen dando botes.

-¿A dónde vas tan saltarina drag queen?, preguntó el toro

-Es para calentarme, estoy fría, ¡Ohi!, por dios, que torazo, y yo necesito hot ¿sabes?, so hot, so so so hot, respondió la drag queen.

-Pues todos nosotros buscamos lo mismo, repuso el toro.

Y juntos los cinco prosiguieron su camino, charlando, unos más que otros; pero pasándoselo bien en general.

Llegaron por fin a un muy apetecible cajero, y como la moraleja de este relato es que el trabajo en equipo siempre es útil, gratificante, estimulante, etc.; el toro, de una fuerte envestida abrió las puertas de aquel palacio, que hasta tenía cámaras de vigilancia; allí si estarían seguros. La prostituta se encargo de dar calor a todo el personal, y el toro estaba encantado. El borracho abrió todos los cartones que llevaba. Todos bebían. El yonqui estaba contento como un niño, y todos los demás le acariciaban la cabeza como despeinándolo; y el reía tímido. Además, al toro, le sentaban bien las cosas que el yonqui le ofrecía; se ponía eléctrico, fingiendo que peleaba en un cuadrilátero de boxeo, dando puñetazos al aire, alzado sobre sus patas traseras. Y la drag queen, que decir de la drag queen si era el alma máter de la fiesta; toda la noche actuando para ellos, dándolo todo en aquel cajero, que con ella allí nada tenía que envidiar al mejor teatro de Moscú.

Y sumergidos en aquella bacanal se habían olvidado por completo del aterrador frío de ahí fuera.

3 comentarios:

  A do outro lado da xanela

3 de diciembre de 2009, 14:58

arrecarallo co conto!!!

que foi dos tempos da blancaneves, a bela e a bestia e o resto da tropa?

Aaaaah, se hans christian handersen levantase a cabeza...

Bico!

  A erótica das palabras

3 de diciembre de 2009, 15:06

guauu como che cambiu o conto! q ben reflicte a relidade do día a día.
Non deixas de sorprender !jejeje ;)

  Narci

4 de diciembre de 2009, 0:04

Jajaja, casi una nueva versión dle mago de oz.

Fitinho, en mi blog, http://petalosdealma.blogspot.com/ pétalos del alma, tienes un regalito si quieres pasar a recogerlo.

Saludos