árboles que si y áboles que no.




Los altos largos pinos
rascan la panza del cielo
con sus peligrosas púas.
Los sabios viejos robles
se pelean con el sol
para entregarnos sombra.
Y estos alegres y ahora desnudos castaños,
que a tantos nos quitaron el hambre
me hablan de Roma
por caminos que nunca dan a ella;

piñones, bellotas, castañas por doquier
me embelesan.

MAS;

Los tilos
no dejan de gritarme locos
en un rudo alemán
incomprensible.
A los chopos no los quiero
ni ver,
siempre tan ordenaditos
en hipócritas hileras.
Para secuoya
la del castillo de Soutomaior,
y que le den por culo al Mendocino Tree.
Y al eucalipto ya lo estas mandando
de vuelta para Australia cabrón.

16 comentarios:

  Cordelia

28 de diciembre de 2009, 10:08

como me acuerdo cuando era chica, mucho más chica que ahora y llegaba mi padre con piñas, me iba al patio, me sentaba en el suelo, cogía la piedra de apoyo y la piedra más pequeña para partir...y a gozar

:)

yo también salvaba a los almendros (algunos más caerían también pero no es cuestión de ponerlos todos)

  Marisa

28 de diciembre de 2009, 14:44

Me quedo con todos
nuestros" carballos,
castiñeiros" y como
no, con la secuoya del
castillo de Soutomaior.

Unha aperta.

  Alejandra Valverde Alfaro - Lya

28 de diciembre de 2009, 17:55

de los que si y los que no....

cuánta cuenta hemos de llevar a la hora de seccionarnos la vida

genio ;)

cysla

  La sonrisa de Hiperión

29 de diciembre de 2009, 2:32

Árboles que si carajo... como se duerme la sienta a la sombra de un nogal... jajajaj

Saludos y un abrazo enorme.

Feliz entrada de año.

  jorge

30 de diciembre de 2009, 4:11

Tengo una especial relacion con un sauce lloron que habita el Vondel Park de Amsterdam, besando con sus hojas un pequeño estanque.

Por encima de su copa, en el 73, el sol me daba cada mañana en los ojos para despertarme.

  TORO SALVAJE

30 de diciembre de 2009, 23:51

No tengo duda.
Me voy a la sombra de los castaños.
Hablaremos de Roma sin descanso.

Saludos.

  Rónald Gamboa Venegas

31 de diciembre de 2009, 12:35

Y el higuerón cerca de mi casa se aferró al patio con sus raíces fuertes y precisas, con miedo al hacha, con miedo al fuego,con miedo a la sombra del edificio.

  anamorgana

1 de enero de 2010, 2:34

Sin duda un castaño, me trae buenos recuerdos.
Saludos

  J.M. Ojeda

1 de enero de 2010, 4:00

¡Hola Fitinho!
Extensa, Arboleda, para lo que guste cada cual.
Y cada cual con sus gustillos…

Saludos de J.M. Ojeda.
P.D. Feliz Año

  Samuel Rego

2 de enero de 2010, 12:57

Sin duda alguna, lo autóctono es lo mejor. Del poema me quedo con lo desinhibido del rechazo.
¡Feliz 2010! amigo.

  Narci

4 de enero de 2010, 0:17

Piñones, castañas, bellotas... casi parece un retrato de mi tierra.

Un poema muy visceral y apasionado. Yo también odio los eucaliptos, y adoro los bosques de pinos, tan esbeltos, tan sufridos, tan fuertes, capaces de renacer de sus cenizas como Fénix, regenerándose sin ayuda tras cada incendio/infierno.

Un beso y Feliz 2010, Fitinho.

Narci

  La sonrisa de Hiperión

4 de enero de 2010, 3:36

Pues nada, se talan todos, y que se salve el que pueda... jajajaj

Saludos y un abrazo enorme.

Espero que pasaras una estupenda entrada de año.

  RMC

6 de enero de 2010, 11:48

Feliz año 2010

que se cumplan tus deseos

Que tengas una feliz semana
un abrazo
RMC

  Mon

6 de enero de 2010, 16:03

Todos los árboles son dignos y a todos hay que cuídarles, pues vida son. Bikiños mi Niño.

  Majui

18 de febrero de 2010, 6:43

No será estarás hasta el coño de ver tanto madroño?

  Fitinho

2 de marzo de 2010, 11:29

jaja ese majui. pues si, hasta el coño del madroño. y morriña de carballo.