Little Tom; la zapatera prodigiosa.


-Sal ya. Llevo llamándote todo el día Tom. Deja de hacer el vago. Parece que estas en la cárcel tío.
-La única cárcel en la que estoy es este cuerpo.
-No seas tan trascendente. Siempre igual. Hazte un favor y sal volando como los pajaritos, anda.
-Algún día saldré, y saldré volando, si,…de este edificio.
-Tú madre esta muy preocupada. Dice que ya ni la llamas.
-Tuve un problema con el teléfono.
- Bueno, puedes abrirme por lo menos, o me vas a tener aquí plantado hablando con la puerta.

Aquella imagen fue impactante incluso para mí que conocía de sus fechorías. Él, detrás de una mata de pelo que dejaba ver poco más que sus ojos; y el piso, detrás de montañas de trozos de muebles que habían sido despedazados. Solamente una mecedora viva en el centro de aquel caos sostenía su culo.

-Por dios, como tienes esto así.
-Tuve un problema con los muebles.

El poco rostro que pude llegar a verle parecía cansado. Mirada perdida. El tronco algo más encorvado de lo habitual; no podría decir que no estaba limpio, pues era mi hermano, pero su olor era intenso como el whisky y el vuelo de una mariposa.

-Cuenta, ¿cuanto hace que no sales?
-Perdí la noción del tiempo. Tuve un problema con los relojes.
-Yo te lo digo. Por lo menos tres meses.
-Pensé que era más.
-A ver, ¿y no piensas ir al cumpleaños de tu hija? Es la semana que viene.
-Es la semana que viene… ¿Qué día?
-Lo celebra el viernes. Pero es el jueves.
-A las dos de la madrugada.
-¿Qué dices?
-A esa hora es. O fue
-Bueno, pensarás ir. ¿No?
-Seré ese pajarito como tu dices, pero sólo por un sol. Venme a buscar a tiempo.
-Vale…y joder, córtate el pelo.

Cuando ya me iba, me lanzó un trozo de pierna de silla a la cabeza y se empezó a reír enérgicamente. Solía hacer cosas así. Cerré la puerta del piso, y a medida que me alejaba, su risa crecía en intensidad; y yo me imaginaba su campanilla danzando en el teatro de su boca. La obra; “La zapatera prodigiosa”, de Lorca.

4 comentarios:

  Narci

25 de noviembre de 2009, 12:11

Buen micro, cargado de connotaciones afectivas y también de desesperación e impotencia ante la situación.

Besitos

  A do outro lado da xanela

25 de noviembre de 2009, 12:51

Y lo que me alegro a veces de ser hija única...

Bico!

  A erótica das palabras

25 de noviembre de 2009, 13:56

jejeje q bueno el microrelato! me entanta lo de: " me imaginaba su campanilla danzando en el teatro de su boca"

  Cordelia

26 de noviembre de 2009, 1:10

me alegro que se salvara la mecedora

...otra vez me han entrado las ganas de comprarme una

:)