Poema de amor al odio

Había un enemigo
desmelenado por la ira
con apetito de venganza.
Le clavé mi lanza
en todo su orto.

Había un niño y tres pelotas,
sangre por todos lados,
pisoteaban hormigas
diciéndoles ibas ibas ibas,
riendo al ver sus cuerpos aplastados.
Soy Gengis Kan, grita el crío,
pienso enseñaros
que este reino es mío;

“tomad apéndice colgante.
A probar todas el buen zumo de mípalo.”

Machaca a esos bichos,
Gritan las pelotas al niño dando botes.

“Acabaré con todas Y
Vosotras a callar y seguir botando”
Valla si las acallo.
Y siguieron botando
Una vez,
Dos,
Tres,
Cuatro,
Cinco,
Seis,
Siete botes,
Ocho,
Y así hasta que se quedo dormido.


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