Sandra Milena

Perdí calma en un café
negro y puro de Colombia
y Encontré en su amargura
el contraste con la cumbia,
con el grácil desparpajo
de una tal Sandra Milena.

Sigue preciosa mulata
bamboleando tus caderas.

Y la tal Sandra Milena
en la costa colombiana
de todos los chiringuitos
con su baile era la reina
E iban siempre en su busca
las miradas de los hombres
que con una cachazita,
ya pensaban: si es enorme.

Gauches, maracas y tambores.

Es enorme el movimiento
En cadencia con el compás,
Y perdónenme si miento
Pero su arte era brutal,
Repitiendo con sus piernas
Los acentos de la gaita
Y soltando sus melenas
Si la flauta se lo manda.

2 comentarios:

  Narci

26 de octubre de 2009, 1:07

En general, todo el poema tiene un ritmo estupendo, casi nos haces sentir la música y nos animas a mover las caderas.
buen trabajo

  A do outro lado da xanela

26 de octubre de 2009, 9:09

Me encantó el ritmo y la estructura.

Parece dedicado a todos aquellos que, sin saberlo, hacen andar al mundo al ritmo del vaivén de sus caderas.

Me alegra volver a leerte :)

Bico!