Guitarra

Cuadro de Geronimo.

Bella guitarra;
vi tu cuerpo de mujer
endiablada

Aléjame

Aléjame del odio
Por haber sentido
Tus besos con tedio
En la punta del oído,

Aléjame del dolor
De verte desnuda y ebria
Aún jugando conmigo.
También de tu olor.


No corras

1
Rompe la forma oval
Y salta ya a la muerte;

Corredera de reses
Que el dueño jovial
Entrega a su suerte.

Corredor de vírgenes
Que además es marital,
y además las retiene.

Corredor en el frente.
Chivato de guerras y mal
Que además se divierte.

¿Corredor por que corres?
Entra ya en lo eterno.
Anda, no jodas y sé bueno


2
Rompe la forma oval
Y salta ya a la muerte;

“Nace y muere el precioso nogal
como nace y muere una liebre.
En la vida todo son lagartos
y en la muerte nieve,
la sombra del ciprés”

-venía cantando un viejo jabalí de origen chino.

Le pregunté que significaba.

Respondió:

“Que no sabemos nada, que todo son lagartos en nuestra cabeza que nos hacen vivir como liebres, para al final quedar fríos como la nieve a la sombra de cualquier ciprés.”

Corredor no corras tanto
No vaya a ser que llegues.

¿lo has encontrado?

-¿Lo has encontrado?
¿Es la eternidad?
-¡Que no!
Solo es la calma,
la unión del cielo con el mar.

-¿Dónde encontrarla?
¿Dónde has ido?
-¡Se fue!
Solo un instante
y la bruma la ha velado.


Empieza y acaba... y es tan efímera

Cuadro de van Gogh

Llega la noche;
el último ruido
se escapa del silencio

Alba madrugada;
la alarma del gañán
el gallo canta

Llega

Llega la vulgaridad en las sombras
de la triste ciudad.
Llegan los camellos orientales
con un simple: “amigo”.

Era momento de matar la vida
con malta de cebada,
con alquitrán y odas a princesas,
con porros y lagartos.

Llega el barbecho a mí alma arrasada.
Siembro en el asfalto,
innumerables, que a la vez difieren,
botellas de cristal.

Pero en la rúe no brotan las lágrimas.
Los árboles lloran.
Las duquesas se encadenan a ellos
y alguien los corta.

Pero en la rúe no hay luciérnagas
Si, luz artificial.
Si, gritan las sirenas.
Si, sufren ya las negras.
Si, las cartas astrales
que anuncian una muerte en metal.

Llega la oscuridad de las sombras
de la ruin ciudad.
Llega la necesidad que innata
me dice: crea.

Aquí

La brisa que aquí tiene
rumor caliente, pardo y seco,
trae consigo cucarachas
que corretean por las aceras.

La bruma que aquí llora
porque ni siquiera existe,
anhela entre tierra sin raíces
algo de humedad.

Los seres perdidos de cabeza
vagan atónitos con pies de fuego
y alma de mortero.

Los animales plastificados
son acompañados en el estante
por sus fluidos en brick.

El viento que aquí ensordece
los cruces de caminos
y circula por laberintos de edificios,
ni siquiera es libre.

Ni siquiera las estrellas están
libres de ataduras.
Ni siquiera las sirenas son
como en los cuentos.

Las damas engalanadas de oro
muerden la entrepierna del visón
en la puerta del teatro

Los miserables y tirados
reclaman comprensión entre la limosna
pidiendo besos.

Y todos construyen la torre de babel
a base de puyas y encono
en un mismo idioma incomprensible.

Pautas

Cansado de cemento,
busco las pautas inefables
inspiradas en ritmos ancestrales
cubiertos de excremento;

En el compás del viejo pico
y los látigos,
de la recolecta del trigo
y las comparsas militares.

En el sincronizado aleteo de las gaviotas
y la indecisión de los macacos.

En la hiel de juventud embrutecida
sin respeto a los románticos.

En todo lo que sepa a sordo, ciego y mudo,
por notorio o no puedo.
O sin luz.

¡Oh! Siempre Vidente, desgarra
mi mente con versos de puñal,
y sálvame airoso del umbral
con el simple desparrame de una bengala;

De la sombra de todas la sombras.

¿?


¿Dónde perece nuestro amor?
Muerto el deseo satisfecho
sólo el debería perdurar,
sintiéndote encantado,
eterno enamorado,
por la pura ebriedad.

Pero…

Sin cómplice no hay juego.
Pierdo el gobierno de mi ser.
Oh! amor vidente ya,
sin fisonomías ni besos,
caballo ya sin freno,
te vuelves esclavo del dolor.
Te vuelves manso.
Sobriedad.

Encubado

Encubado con víboras
y no hay mar para arrojarme.
No hay nada. Nadie.
No hay nadie. Nada.
No hay vino ahora.

Castigado por blasfemo.
Enfermo de ideas redondas
achatadas por los polos,
jodería con cualquier monja.

Castigado por sincero
desencanto de las formas
que se pierden ahí fuera.

No pienso cortarme las uñas.
En esta cuba
dejaré mi huella
con garras de pollito.

Cegaré la vida aquí,
en este tonel sin espita.

No pienso cortarme la crin.
En esta cuba
eso me recuerda
a la muerte, al fin.

Amaré la vida aquí,
en este tonel sin espita.

Tierra parricida
Que anhela
La bruma enrarecida
de mis puertos.

Adiós bruma,
aquí si hay humedad.

-“Tiren a ese pecador al manzanares.
Ya las víboras se ocuparán
de ahogarlo en su propia sangre.
Tiren a ese blasfemo al manzanares”

Si ando...

Si ando de lado
o medio encorvado,
es mi pasado.

Si ando inseguro
fumándome un puro,
es mi futuro.

Si ando doliente
por futuro y pasado, (es evidente),
es mi presente.

CASTO

Casto, casto, casto.

Se fugan mis ninfas
a otro bosque de alabastro
calizo, translúcido.

Hermoso yeso
que nos devora.

Mis testículos son piedra,
fríos como el metal
forjado por tus venas.

Sigo, sin conseguir desentumecerla.

Casto, casto, casto
como el casto José.

¿Que me dicen del hielo?

¿Que calma la sed?
¿Que soy un mojigato,
que soy púdico, monaguillo?

O que esta herida
por tu fuga,
querida,
a ese bosque
de alabastro,
tan vasto,
me tiene el miembro en pena
y el corazón en llanto.

¡CHOF!

El mar aquel día no era el mismo de siempre. Yo, llevaba una semana esperando este día, un día que ni siquiera había elegido. Un día que se designó en base a las previsiones climatológicas, en pleno consenso entre el satélite meteosat y el chaman de la aldea. O eso creía yo.
-Lo más importante para estas travesías es el estado del mar; que no esté picado, que este tan calmado como el único estanque que hay en este lugar, me venía diciendo.
Pero todo era mentira. No se había prestado atención a las previsiones. Nos mandaban al mar sin importarles las consecuencias. A ellos les daban igual nuestras vidas. Solo querían los cien euros que cobraban por un viaje tan alentador para algunos, como yo, quienes restábamos importancia a la vida ante tal objetivo; una nueva vida.

Lo del mar ese día no era normal.

-Partiremos de madrugada y la cosa estará más calmada, decía el capitán del cayuco.

Bueno, no os hable de mí; Tengo diez años, me llamo Rach, mi madre fue torturada y asesinada por los salvajes y mi padre se unió a ellos por miedo. Nunca lo perdonaré. Me escape del campamento salvaje, anduve desiertos, selvas, cruce ríos, escapando de mi país, alejándome del dolor que me generaba todo aquello. Escapé de todo y ahora me entero que hay otro mundo al otro lado de este estrecho. Tuve que prostituirme para conseguir estos cien euros que dicen me cambiarán la vida.

Son las doce de la noche y empiezan a llegar grupos de gente para el viaje. Yo estoy solo. Y no me moví de esta playa en todo el día. No deje de contemplar la furia que hoy tiene el mar. -Dios mío, como va a entrar toda esta gente en esta barca.
No tuve tiempo casi de pensarlo. Estaba a la hora de partir (la dos de la madrugada) como en una nube hecha por el salitre del mar, y me vi en aquel cayuco, rodeado de gente que no conocía, con caras que no transmitían ninguna parsimonia.
El mar se terminó de volver loco cuando yo ya no tenía noción de la hora que era. Supuse que quedaría poco para llegar al nuevo mundo. Me acurruque como pude entre las piernas de un grupo de desconocidos. El cayuco comenzó a tragar agua. Hubo que restar peso a la embarcación. Se empezó a tirar comida, bebida, equipajes; todo por la borda. Aquello seguía tragando agua y la gente, los grupos de gente, se volvían locos contagiados por el mar. Tiraron a un hombre por la borda. Note como las piernas en las que me acurrucaba intentaban ocultarme, incluso me taparon con un plástico negro.

-¿Qué lleváis ahí?
- ¿aquí? aquí no hay nada.
-¿qué escondéis tras ese plástico?
-le he dicho que nada capitán. Es un simple plástico capitán. Miré…

Voz en off: El capitán responde golpeando el cuerpo de un par de esas piernas que lo ocultaban. Coge el plástico como si de un paquete se tratase.

- con que nada eh, pues para no ser nada pesa lo suyo este bulto.
-¡Qué hace capitán!
¡NO!

¡Chof!

¿La vida?

¿Y que es la vida
sino un breve descanso
de la eterna nada?

Poli el polen

Poli el polen
Polen el poli

Hecha la presentación
Cincuenta mil cien
De las antiguas pesetas
De amonestación

Polen el poli
Poli el polen

Explorando mis cinco sentidos y intentando descubrir alguno más

Coloque, enfrentados entre sí,
amplificadores que emitían variaciones de presión.
Su percepción en mi piel.
Del calor y su ausencia (frío), termocepción.
Coloque miles de plumas por el suelo.
Su caricia en mi piel.
Buscando la propiocepción.
Evitando la nocicepción.
Equilibriocepción.
Coloque luces de colores.
Proyecte figuras sin sentido.
Quemé mil tipos de olores.
En la nariz están las únicas neuronas que se regeneran.
Reproduje diferentes sonidos.
Creo que no escucho bien los graves.
No creo llegar a los veinte hertzios.
Ni a los veinte mil.
Sin duda salen ganando mis ojos.
Y a veces, en muy pocas ocasiones,
la yema de mis dedos (contigo).
Ahora estoy jugando con la magnetocepción.

despistadamente desorientado

El otro día, sin darme apenas cuenta, me vi en Babia hablando con una musaraña sobre temas intranscendentes. Comentábamos lo lejos que queda la luna; ninguno de los dos creemos que hayan llegado todavía; traerían una piedra o algo para demostrarlo.
Después, le presente a la dama de mis sueños y el grillo de mi cabeza… cuando ya teníamos confianza, mientras jugábamos los cuatro, brincando en corro, ella con una orquídea prendida en la oreja, con sus cabellos bailando con el aire, su amplia sonrisa, me dieron un toque de atención: ¡Ey! ¡Fito! ¡Que estas aplatanado! a lo que respondí: ¿Perdona? ¿Decías?

al campo

Estoy deseando volver al campo, cambiar ruido por el susurro del viento. Cambiar de aires. Que no me piten en la oreja, ni me graben con sus cámaras, ni andar bajo tierra. Allí donde la montaña es vieja.
Me encontrarás tumbado entre los helechos, mirando el cimborio de los pinos y las grutas del alcornoque. Seguramente este escuchando como canta el agua de aquel riachuelo, suspirando.
¡Mira! Una mariposa. ¿Donde se posará ahora? Apuesto que en aquella flor tan hermosa. Es una campanilla. De color violeta. Se llama “ipomoea purpurea”.
Detrás; el blanco y verde de los tojos, el amarillo de la mimosa, el rojo y el negro de aquel racimo de moras.
Solo faltará el culmen para llegar al arrobo, y sonarán las campanas de San Benito:
¡dom!, una, ¡dom!, dos, ¡dom!, ¡éxtasis! No importa la hora. Me iré del monte cuando anochezca, cuando lleguen a jugar los murciélagos, con la compañía, que abruma, de esa familia de jabalís.
¡Caramba mira!, un lagarto.

Castigo

Tengo que copiar veinte veces:
Contestarle a la señorita profesora es de mala educación.

Contestarle a la señorita profesora es de mala educación.
Contestarle a la señorita profesora es de mala educación.
Contestarle a la señorita profesora es de mala educación.
Contestarle a la señorita profesora es de mala educación.
Contestarle a la señorita profesora es de mala educación.
Contestarle a la señorita profesora es de mala educación.
Contestarle a la señorita profesora es de mala educación.
Contestarle a la señorita profesora es de mala educación.
Contestarle a la señorita profesora es de mala educación.
Contestarle a la señorita profesora es de mala educación.
Contestarle a la señorita profesora es de mala educación.
Contestarle a la señorita profesora es de mala educación.
Contestarle a la señorita profesora es de mala educación.
Contestarle a la señorita profesora es de mala educación.
Contestarle a la señorita profesora es de mala educación.
Contestarle a la señorita profesora es de mala educación.
Contestarle a la señorita profesora es de mala educación.
Contestarle a la señorita profesora es de mala educación.
Contestarle a la señorita profesora es de mala educación.
Contestarle a la señorita profesora es de mala educación.

Firmado por los padres del alumno:

Don Juan Talavera y doña María Asunción Senovilla.

Perdonar por tal oda de pinza

Frente la resplandeciente pantalla,
Documento1-Microsoft Word,
la música de “tool” de fondo,
te carcajeas de la batalla,
todo contento, orondo.

22:43. lo pone en la esquina inferior.
Solo puedo reírme,
mientras me bebo esta copa de ron.
Báilame,.
Báilame la copa,
sujétame el cigarro de la risa.
Súbele un hacha,
una velita más de pasión.
¿Me siento tan solo?
No sé por que se me menea la mandíbula
Y veo a la libélula encima de la piscina,
con suciedad del invierno.
Esta bien la música de fondo.
Somos unos privilegiados, respecto a la información,
igual, incluso, es demasiada.
Habrá que utilizarla para nuestros propios fines.
Primero la creatividad, luego la tecnología.
Creo que se me subió el ron.
Llevo desde las 20:43 (bebiendo).

Rápido me canso, es la paciencia,
Quizás el no estar totalmente tranquilo,
por lo hecho, por esto de la consecuencia.
Me charrasquean los dientes ¡tranquilo!
Aún son las 22:58, y mientras estas todo perjudicado, y con tu musiquilla
A cuestas
Has escrito esto.

Báilame la copa.
Menéame los cubos de hielo.
Bésame la boca.
¿Me siento tan solo?
Riendo como una hiena.
Que sea con coca-cola.

Báilame la copa.
Que sea como quieras.
El caso es no beberla
solo, báilame la copa.

El tiempo

Sin aire de pretensiones y equivocándome seguro con la gramática intentaré sacarle alguna palabra a este marchitado cerebro, que si lo dejo, acabará por secarse. Y lleno de paja, como un seis de bastos, dejaré fluir este común pensamiento de guardar los recuerdos, aunque sea en papel. Elecciones y me ausento por no estar. Al final, corriendo y mal, me acuerdo de todo y no puedo ni decirte nada. Si no me entiendes, no eres tú, soy yo que algo entiendo mal. Por contar, no se que te puedo contar, pero si quieres te digo que eres el mejor y que me mola tu rollo, y que oiga usted, España va bien. ¿Son las horas las que nos controlan? Bueno aquí ya se abre un primer frente de reflexión ¿Experimenta la empresa Casio métodos conductistas con sus consumidores? No lo creo, pero no se puede negar nuestra susceptibilidad frente al tiempo; tanto a largo plazo: duración de una vida, como a corto plazo: la hora. Bueno señores, acabo de ver el reloj y ya es tarde, me estoy poniendo nervioso de que se me haga más tarde y por ello…os dejo.

La perla de tu abuela

Lúbrico, ardiente, rosado,
verdadera caja de Pandora
que más vale no abrir.

Mon valle, tu peseta.
Papudas, estrechas y entreabiertas.
Antes a lo afro y ahora sin melena.
La concha de tu madre.
La perla de tu abuela.

El ojo chino de dios.
El garaje de mi SEAT panda.
Este parece un pozo.
Este otro no me agrada.
Y este tan jugoso,
me lo papo de una sentada.

Cartas desde mi útero

Carta desde mi útero:

Me encuentro en estado de indeterminación, pues llevo observando el mundo, durante cinco largos meses, por los escasos orificios de mi mamá; dando rienda suelta a mi mente, aún en formación; recapacitando muchas veces sobre todo lo que veía, y otras tantas sobre como debería ser mi mejor entrada.
Solía ver cosas que no llegaba a comprender; entonces cerraba los ojos, me acurrucaba, y me sentía en aquella matriz, que según lo describía mi madre, debía de ser el mismo cielo, como un dios en potencia.
Me asustaba salir ¿por ahí?: -coño, que no voy a coger. Me llegaba a dar pánico cuando se sentaba mi madre a ver la televisión, después de haberse pasado el día enfrente del ordenador en su trabajo de jornada completa. Solo veía miserias y el mundo que me estáis dejando. Joder si ya noto yo el aire viciado aquí dentro ¿que tipo de velo nos pondrán al salir de aquí, para no cagarnos en nuestra raza por ser tan cerdos?

Como dice un dicho de no se que tribu:
“El mundo es eso que nos prestaron nuestros padres para en pos ceder a nuestros hijos”

Por una india

Recógeme montaña abajo,
cuando griten los indios por mis cabellos.
Prefiero verte, aunque sea desde lejos,
corriendo contra el viento.

Tus cabellos por mis cabellos.

Recógeme montaña abajo,
aunque no te conteste.
Sangre en mi cráneo,
que tu mano siente.

Y los indios corren montaña arriba con
mis cabellos por tus cabellos.

Ser o contener

No soy más que un contenedor lleno de esponjas que aun con tanta mierda no se cansa de chupar, que reza por el día que sólo tiren en él,
papel pá reciclar.

Cuestión de edad

No debo ser acto para mi edad,
pues, de verdad, que no he catado
mujer desde la pubertad,
que no estuviera hecha una dama,
o fuera señora ya.

No gustan de mí las mozuelas,
algunas, incluso me miran mal,
y yo muero por tenerlas
a todas, en botellitas de cristal,
para así, coleccionarlas.

Pero por la contra: ¡otra señora!
de esas locas de cuarenta idos.
-Eres muy guapote; dice la fiera.
Será que le gustan mis párpados caídos,
o serán otras cosas.

Más bien me maltrata,
llevándome al baño con prisa.
Nunca me dice que me ama;
sólo alaba mi sonrisa
y me dice: fóllame macarra.

Y la última, de cincuenta idos,
impensable viendo mujer tan hermosa,
parecía un regalo de dios,
con labios pintados y minifalda rosa,
cuan maravillosa.

No dejaba de mirarme, lasciva.
¿Sus labios? sobre una copa bien fría.
¿Y yo? con mirada esquiva,
pues a mi ver; era una puta cría.
Menuda desdicha la mía.

Evolución Familiar

Tratándose de tan turbio asunto, en su día causa de deshonor en familias pudientes como la suya, optaron los patriarcas de esta por mantenerlo en secreto, aun a sabiendas del interés que despertaban los enigmas de la clase alta entre la plebe. Tras dar orden a los responsables de seguridad de no ser molestados bajo ningún concepto hasta nuevo aviso, comenzaron diversas reuniones entre los miembros de la familia: primero los mayores, luego las mujeres, más tarde los hombres, mientras los niños comentaban preocupados la situación, luego los jóvenes, siempre algo más objetivos, y ya por último todos juntos en la mesa centrada en el salón. Había quien se escandalizaba, entre los que se encontraba el tío Prefeuto. Sin embargo la mayoría de las mujeres, jóvenes y sobre todo los niños, hartos ya de estar encerrados en casa con tanto coloquio, defendían la clemencia para la acusada, pues solo se trataba de otra cría. En un ataque de locura, el tío Prefeuto, afirmo taxativamente: -nunca se ha permitido tal comportamiento en esta familia. Lo cual ratificó dándose media vuelta y abandonando el salón. Se quedaron los demás en un silencio, burlado tan sólo por el péndulo del reloj, en el que se respiraba renovación y a la vez pena por dejar a otros atrás. Había que aceptar los errores aun teniéndolos por costumbre. Entonces, alguno de los más mayores agachó la cabeza, sonrojado, como aceptando... A lo que pronto respondió el benjamín de los niños: -esto no se trata de una derrota, ni siquiera para ustedes. Simplemente no es justo decidir la vida que Sara debe llevar, y mucho menos con quién ha de compartirla, pese ha preferir ella personas de bajos recursos.

la verdad es tirerra

En ese pedazo de tierra que pisan sus pies estaba él, de eso estaba totalmente seguro. Mirando hacía el empeine de su pie izquierdo, contemplativo, cavilaba que tal vez fuese la única certeza ante la que se hallaba. Entonces, dijo: - un solo paso, y cambia nuestra verdad, pues nosotros mismos somos ese pedazo de tierra al que oprimimos-.
Estaba totalmente seguro que ese pedazo de tierra, pese a que no lo veía, estaba ahí, debajo de su pie. Levantaba y volvía a bajar su pierna y el pedazo de tierra seguía estando allí. Así que dijo: -la tierra que pisas sin duda es de quien más te puedes fiar-.
-Más aun si ya la has pisado en muchas otras ocasiones-, agrego.
Paso nuestro amigo un buen rato dándole vueltas a su única certeza, razonado sobre la cohesión entre la verdad y una simple pisada. Si quieren que suene mejor, entre el aire y la tierra, la ocupación y el vació. Calló entonces en que cuanto más contacto mantuviera con la tierra más cerca estaría de la verdad, y que la verdad simplemente era estar, porque ¿que era una pisada en un pedazo de suelo sino el estar ahí, en ese mismo pedazo de suelo? Así que se tumbó, no sin antes elegir el terreno que a su ver era el más adecuado; el más húmedo, un lugar donde aprovechar la luz solar, rico en nutrientes, ventilado…, y dijo: - cultivaré la verdad en mí con este terreno que he elegido, y la verdad empieza en que estoy aquí-.
Pasaron los días, se alimentaba de quien intentaba estar donde estaba él. Solían ser bichos y les decía: - yo estoy aquí-. De repente abrió los ojos como nunca lo había hecho antes y dijo: - ya lo tengo, la verdad será mía cuando renazca-. Sin perder el contacto con la tierra, con la verdad, se dispuso a cavar un hoyo, se metió, y esperó a ser tapado por las montañas de tierra que había dejado alrededor. El aire se encargo.

prócer día

Ese día me sentí tan grande. Pese a mi pequeñez de otros días, me sentí abrumadoramente grande.
Me levante animado; con una amplia sonrisa que cubría toda mi cara; con una inspiración tan profunda que parecía querer empezar otra vida. Y al verme en el espejo que esta enfrente de mi cama, me sorprendió ese rostro tan hermoso y dije: - si es que soy grande.
No sabía si aquello era un delirio o que ¡no me ganaba ni Dios!, no se si eran formas o eran alardes, pero pese a todo, pese a mi pequeñez de otros días, yo era tan grande… Al final me daba igual si eran formas, no eran formas, o eran alardes y volvía a decir:
-es que soy tan grande.
Me acuerdo que ese día ni desayune. Para que si ya estaba completo, más bien ese día no hice nada, nada más que sentirme grande; me encontraba como en una nube, rodeado de aire, de aires de grandeza, una nube que me besaba los pies mientras los demás astros se morían de envidia y yo les gritaba: -¡Gloria para mí! ¡Oís! ¡Gloria! Y me reía pensando que habían aceptado su derrota. Y es que amigos ese día fui tan grande, grandísimo, vamos, el más grande.

subordinando

Nuestro querido amigo, cosa que nunca se le había ocurrido imaginar, menos aún con el paso de los años y la confianza que estos traen consigo, consiguió , mediante las suspicacia, cualidad que siempre le había acompañado, la perspicacia, y el buen uso de la meditación, tanto de día como de noche, darse cuenta, lo cual no le sería nada fácil de no ser por su persistencia, que podría compararse a la de un dios, no tanto por su bravura sino más bien por su inteligencia, que a su ver era deslumbrante, visión de la que solo unos pocos discernían, que había sido engañado.

Invasión hip-hop


Surcan los mares
con loros en el hombro
los rap-piratas

Destruyendo mi persona

Destruyendo mi persona igual que hice ayer,
agujeros de dolor perforan mis venas por todo lo inefable.
Una hora de tres mil seiscientos segundos parece más larga,
como un loco jugando con la pena de estar solo.

Una única estrella ¡lo único real! Hipocondríaco de sentidos por intentar
comprender… ¡Hoy yo seré tú!
Vengo con clavos en las manos, heridas de la historia:
Jesús, Hitler, María, Ghandi, ¡si pudiera deshacerme de todo!
¡Penetrar en mi estado más primitivo!

Traicionado de nuevo por mis ojos que reclaman la hegemonía de mi cuerpo.
Cual esponja. Empapado de heces y sudor. ¡Miedo y sufrimiento!
¡Te invoco Cro-Magnon! Salgamos juntos de la cueva sin ayuda de Platón.
Con las hurañas sombras que nos guíen.

No quiero exegetas ni clases de redacción ¡yo y yo, igual que tú!
No habrá vejez. Soñando con un mundo celta sin instrucción ni belleza.
¿Volver a empezar? ¿Cuidarme? Te haré daño, no consigo olvidar…
Bajo la lluvia dorada del descomunal miembro de ese dios,
anacoreta del infierno de pedro botero.

Haz.

Acostumbraba cerrar levemente los ojos dejando pasar ese haz de luz que se cuela entre los párpados. Disfrutaba plasmando puntos de luz en la oscuridad y jugaba a hacer figuras luminosas según la abertura de los ojos, siempre mínima, y el ángulo de incidencia de la claridad.
Pero últimamente se sentía cansado de tanta espera, tanta meditación. Demasiado tiempo con las rodillas clavadas en el suelo. Vale que su horóscopo chino fuese el buey; (¡el buey es lento al decidir su camino y no se si el mundo va a ser tan paciente!), pero debía perder el miedo al fracaso. No soportaba la idea de ser un simple espectador.
Pensaba en la esperanza como el sueño del hombre despierto y a la vez el peor de los males, pues la desesperación causa dolor. ¿Porque desear? Y se daba cuenta que peor sería su extinción.
Pese a todo luchó por triunfar. Fueron muy pocos los fracasos antes de ver su deseo satisfecho. Mereció la pena intentarlo y ahora gozaba de reconocimiento. Era como el culmen perfecto para tanto esfuerzo. Pronto su ánimo volvió a cambiar, la verdad no era muy estable, y ahora no veía nada a lo que esperar. Había pasado, había llegado la muerte de toda esperanza y no podía soportarlo. Sentía que no le hacía falta nada más.
Decidió entonces hacer su última meditación y en la oscuridad de la noche cerrada, cuando el postrero tren parte hacia Verín, clavo sus rodillas en la vía, y en su postura favorita, la de flor de loto, vislumbró el haz de luz más intenso y bello que jamás lograra percibir.

sin banquete

¿Cómo abstraer el concepto general desde lo particular, el juicio y la propia experiencia de tal tremendo eslabón de la humanidad?
Desde lejanos tiempos se ha intentado comprender, explicar y darle forma. Hubo quién quiso reinventarlo. La gente se muere por el, mata por el y enloquece por su falta. Incluso se cometen los más repulsivos actos en su nombre. Hay parejas que acaban con su vida por que el suyo no es aceptado.
Entonces tornaba a pensar en esas extrañas criaturas esféricas con dos caras, cuatro piernas y cuatro brazos descritas por Platón .Tres sexos existían entonces: el masculino, descendiente del sol, el femenino, descendiente de la tierra y el andrógino, descendiente de la luna, que participaba en ambos.
Pensaba en lo buen tipo que debía ser Aristófanes aguantando todo el día el desprecio sofista de Sócrates y la vulgar ebriedad de Alcibíades.
¿Será por pura necesidad de irrigar el mundo con mis genes? ¿Perpetuar así mi identidad?
Volvía en sí, se metía en su dormitorio para dormir y, sin quitarse la ropa, adoptaba una posición fetal que no lo abandonaría hasta despertarse. En ocasiones, agarrándose de las rodillas, giraba cambiando de sentido constantemente simulando el aleteo de una mariposa.

Mariposa

Litografía de Picasso

Ya con su vuelo
la tenaz mariposa
me lleva al olvido

Cálida esperanza

Aguaceros, repentina brisa con sal
bañándome del costado las heridas
que siguen indolentes a la tempestad.
¡Huracán!...y agarrándome con bridas.

Hoy me siento masoca y algo megalómano…
Frustrado por la necesaria espera
rompen a llorar los grillos en mi mano
viendo partir, a lo lejos, mis quimeras.

Hoy me siento con ganas de sufrir…
Las flores que tan preciosas ayer eran,
se me antojan sosas, sin algún matiz.
Ya, ni los payasetes me hacen reír.

¡Ya me caigo, me oyes, no me levantes!
¡Ya me levanto, me oyes, no me tires!

De repente sale un sol así de grande,
forzando el florecer de mi primavera.
De nuevo las flores tan preciosas.
¡Oh! Mi cálida esperanza… ¿y si yo no te tuviera?

OH! ¡OH!..... Salvajada

¡Oh! bella princesa, cuan hermosa
es tu figura que emula a un dios.
Envuelta en pétalos de rosa,
logro rozar tu muslo
y palpito entre sudor.

¡Oh! encanto de hechiceras,
espejismo de pasión.
Mil soles de primavera
relucen tu entrepierna
y agudizan mi fervor.

¡Oh!…………………
gran puta ramera,
chochito andante.
¿Si te estrujo las tetas
cual perro en celo
y te doy por detrás y por delante?

BELLE



Por buscar toda la vida
la armonía de los mundos,
la perfecta simetría
que perturba a los niños,
la belleza de Afrodita
que vuelve loco a Eros.

Por esperar, deténganme,
llevo droga en el calzón.
Por tus senos ardientes
verme sin respiración,
larguémonos ya con Baco
a ese monte de pasión.

Por el tiempo que tiramos
nos sentimos en deuda,
tu figura desnuda,
potro de nácar sin riendas.
Nos vimos embriagados
por el vino y la belleza.

P.D.: Saber que se hizo el equilibrio
al ver aquel sediento cuerpo de oro fino.