CASTO

Casto, casto, casto.

Se fugan mis ninfas
a otro bosque de alabastro
calizo, translúcido.

Hermoso yeso
que nos devora.

Mis testículos son piedra,
fríos como el metal
forjado por tus venas.

Sigo, sin conseguir desentumecerla.

Casto, casto, casto
como el casto José.

¿Que me dicen del hielo?

¿Que calma la sed?
¿Que soy un mojigato,
que soy púdico, monaguillo?

O que esta herida
por tu fuga,
querida,
a ese bosque
de alabastro,
tan vasto,
me tiene el miembro en pena
y el corazón en llanto.

1 comentarios:

  A do outro lado da xanela

3 de abril de 2008, 3:46

Si tus musas se han fugado tal vez estén junto a la mía...

...la que se marchó un día y no creo que vuelva.

Preciosas palabras, has llenado de melancolía mi mañana.

Un beso