¿?


¿Dónde perece nuestro amor?
Muerto el deseo satisfecho
sólo el debería perdurar,
sintiéndote encantado,
eterno enamorado,
por la pura ebriedad.

Pero…

Sin cómplice no hay juego.
Pierdo el gobierno de mi ser.
Oh! amor vidente ya,
sin fisonomías ni besos,
caballo ya sin freno,
te vuelves esclavo del dolor.
Te vuelves manso.
Sobriedad.

1 comentarios:

  A do outro lado da xanela

20 de abril de 2008, 9:34

Se vuelve manso y sobrio, se viste con aromas de pasado, de batalla perdida, de palabras no dichas...

...de recuerdos persistentes...

...de ausencias indeseadas...

...de tardes de domingo con lluvia.

Un abrazo