¿lo has encontrado?

-¿Lo has encontrado?
¿Es la eternidad?
-¡Que no!
Solo es la calma,
la unión del cielo con el mar.

-¿Dónde encontrarla?
¿Dónde has ido?
-¡Se fue!
Solo un instante
y la bruma la ha velado.


Empieza y acaba... y es tan efímera

Cuadro de van Gogh

Llega la noche;
el último ruido
se escapa del silencio

Alba madrugada;
la alarma del gañán
el gallo canta

Llega

Llega la vulgaridad en las sombras
de la triste ciudad.
Llegan los camellos orientales
con un simple: “amigo”.

Era momento de matar la vida
con malta de cebada,
con alquitrán y odas a princesas,
con porros y lagartos.

Llega el barbecho a mí alma arrasada.
Siembro en el asfalto,
innumerables, que a la vez difieren,
botellas de cristal.

Pero en la rúe no brotan las lágrimas.
Los árboles lloran.
Las duquesas se encadenan a ellos
y alguien los corta.

Pero en la rúe no hay luciérnagas
Si, luz artificial.
Si, gritan las sirenas.
Si, sufren ya las negras.
Si, las cartas astrales
que anuncian una muerte en metal.

Llega la oscuridad de las sombras
de la ruin ciudad.
Llega la necesidad que innata
me dice: crea.

Aquí

La brisa que aquí tiene
rumor caliente, pardo y seco,
trae consigo cucarachas
que corretean por las aceras.

La bruma que aquí llora
porque ni siquiera existe,
anhela entre tierra sin raíces
algo de humedad.

Los seres perdidos de cabeza
vagan atónitos con pies de fuego
y alma de mortero.

Los animales plastificados
son acompañados en el estante
por sus fluidos en brick.

El viento que aquí ensordece
los cruces de caminos
y circula por laberintos de edificios,
ni siquiera es libre.

Ni siquiera las estrellas están
libres de ataduras.
Ni siquiera las sirenas son
como en los cuentos.

Las damas engalanadas de oro
muerden la entrepierna del visón
en la puerta del teatro

Los miserables y tirados
reclaman comprensión entre la limosna
pidiendo besos.

Y todos construyen la torre de babel
a base de puyas y encono
en un mismo idioma incomprensible.

Pautas

Cansado de cemento,
busco las pautas inefables
inspiradas en ritmos ancestrales
cubiertos de excremento;

En el compás del viejo pico
y los látigos,
de la recolecta del trigo
y las comparsas militares.

En el sincronizado aleteo de las gaviotas
y la indecisión de los macacos.

En la hiel de juventud embrutecida
sin respeto a los románticos.

En todo lo que sepa a sordo, ciego y mudo,
por notorio o no puedo.
O sin luz.

¡Oh! Siempre Vidente, desgarra
mi mente con versos de puñal,
y sálvame airoso del umbral
con el simple desparrame de una bengala;

De la sombra de todas la sombras.

¿?


¿Dónde perece nuestro amor?
Muerto el deseo satisfecho
sólo el debería perdurar,
sintiéndote encantado,
eterno enamorado,
por la pura ebriedad.

Pero…

Sin cómplice no hay juego.
Pierdo el gobierno de mi ser.
Oh! amor vidente ya,
sin fisonomías ni besos,
caballo ya sin freno,
te vuelves esclavo del dolor.
Te vuelves manso.
Sobriedad.

Encubado

Encubado con víboras
y no hay mar para arrojarme.
No hay nada. Nadie.
No hay nadie. Nada.
No hay vino ahora.

Castigado por blasfemo.
Enfermo de ideas redondas
achatadas por los polos,
jodería con cualquier monja.

Castigado por sincero
desencanto de las formas
que se pierden ahí fuera.

No pienso cortarme las uñas.
En esta cuba
dejaré mi huella
con garras de pollito.

Cegaré la vida aquí,
en este tonel sin espita.

No pienso cortarme la crin.
En esta cuba
eso me recuerda
a la muerte, al fin.

Amaré la vida aquí,
en este tonel sin espita.

Tierra parricida
Que anhela
La bruma enrarecida
de mis puertos.

Adiós bruma,
aquí si hay humedad.

-“Tiren a ese pecador al manzanares.
Ya las víboras se ocuparán
de ahogarlo en su propia sangre.
Tiren a ese blasfemo al manzanares”

Si ando...

Si ando de lado
o medio encorvado,
es mi pasado.

Si ando inseguro
fumándome un puro,
es mi futuro.

Si ando doliente
por futuro y pasado, (es evidente),
es mi presente.

CASTO

Casto, casto, casto.

Se fugan mis ninfas
a otro bosque de alabastro
calizo, translúcido.

Hermoso yeso
que nos devora.

Mis testículos son piedra,
fríos como el metal
forjado por tus venas.

Sigo, sin conseguir desentumecerla.

Casto, casto, casto
como el casto José.

¿Que me dicen del hielo?

¿Que calma la sed?
¿Que soy un mojigato,
que soy púdico, monaguillo?

O que esta herida
por tu fuga,
querida,
a ese bosque
de alabastro,
tan vasto,
me tiene el miembro en pena
y el corazón en llanto.