Llega

Llega la vulgaridad en las sombras
de la triste ciudad.
Llegan los camellos orientales
con un simple: “amigo”.

Era momento de matar la vida
con malta de cebada,
con alquitrán y odas a princesas,
con porros y lagartos.

Llega el barbecho a mí alma arrasada.
Siembro en el asfalto,
innumerables, que a la vez difieren,
botellas de cristal.

Pero en la rúe no brotan las lágrimas.
Los árboles lloran.
Las duquesas se encadenan a ellos
y alguien los corta.

Pero en la rúe no hay luciérnagas
Si, luz artificial.
Si, gritan las sirenas.
Si, sufren ya las negras.
Si, las cartas astrales
que anuncian una muerte en metal.

Llega la oscuridad de las sombras
de la ruin ciudad.
Llega la necesidad que innata
me dice: crea.

1 comentarios:

  A do outro lado da xanela

22 de abril de 2008, 14:49

Y llega el momento de comprobar que la realidad no se corresponde con los sueños...