Cartas desde mi útero

Carta desde mi útero:

Me encuentro en estado de indeterminación, pues llevo observando el mundo, durante cinco largos meses, por los escasos orificios de mi mamá; dando rienda suelta a mi mente, aún en formación; recapacitando muchas veces sobre todo lo que veía, y otras tantas sobre como debería ser mi mejor entrada.
Solía ver cosas que no llegaba a comprender; entonces cerraba los ojos, me acurrucaba, y me sentía en aquella matriz, que según lo describía mi madre, debía de ser el mismo cielo, como un dios en potencia.
Me asustaba salir ¿por ahí?: -coño, que no voy a coger. Me llegaba a dar pánico cuando se sentaba mi madre a ver la televisión, después de haberse pasado el día enfrente del ordenador en su trabajo de jornada completa. Solo veía miserias y el mundo que me estáis dejando. Joder si ya noto yo el aire viciado aquí dentro ¿que tipo de velo nos pondrán al salir de aquí, para no cagarnos en nuestra raza por ser tan cerdos?

Como dice un dicho de no se que tribu:
“El mundo es eso que nos prestaron nuestros padres para en pos ceder a nuestros hijos”

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