subordinando

Nuestro querido amigo, cosa que nunca se le había ocurrido imaginar, menos aún con el paso de los años y la confianza que estos traen consigo, consiguió , mediante las suspicacia, cualidad que siempre le había acompañado, la perspicacia, y el buen uso de la meditación, tanto de día como de noche, darse cuenta, lo cual no le sería nada fácil de no ser por su persistencia, que podría compararse a la de un dios, no tanto por su bravura sino más bien por su inteligencia, que a su ver era deslumbrante, visión de la que solo unos pocos discernían, que había sido engañado.

1 comentarios:

  Alejandra Valverde Alfaro - Lya

28 de noviembre de 2009, 14:14

y el segundo plano oracional es rincón para desahogo... no solo del idioma, sino de nuestro querido amigo