prócer día

Ese día me sentí tan grande. Pese a mi pequeñez de otros días, me sentí abrumadoramente grande.
Me levante animado; con una amplia sonrisa que cubría toda mi cara; con una inspiración tan profunda que parecía querer empezar otra vida. Y al verme en el espejo que esta enfrente de mi cama, me sorprendió ese rostro tan hermoso y dije: - si es que soy grande.
No sabía si aquello era un delirio o que ¡no me ganaba ni Dios!, no se si eran formas o eran alardes, pero pese a todo, pese a mi pequeñez de otros días, yo era tan grande… Al final me daba igual si eran formas, no eran formas, o eran alardes y volvía a decir:
-es que soy tan grande.
Me acuerdo que ese día ni desayune. Para que si ya estaba completo, más bien ese día no hice nada, nada más que sentirme grande; me encontraba como en una nube, rodeado de aire, de aires de grandeza, una nube que me besaba los pies mientras los demás astros se morían de envidia y yo les gritaba: -¡Gloria para mí! ¡Oís! ¡Gloria! Y me reía pensando que habían aceptado su derrota. Y es que amigos ese día fui tan grande, grandísimo, vamos, el más grande.

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