Evolución Familiar

Tratándose de tan turbio asunto, en su día causa de deshonor en familias pudientes como la suya, optaron los patriarcas de esta por mantenerlo en secreto, aun a sabiendas del interés que despertaban los enigmas de la clase alta entre la plebe. Tras dar orden a los responsables de seguridad de no ser molestados bajo ningún concepto hasta nuevo aviso, comenzaron diversas reuniones entre los miembros de la familia: primero los mayores, luego las mujeres, más tarde los hombres, mientras los niños comentaban preocupados la situación, luego los jóvenes, siempre algo más objetivos, y ya por último todos juntos en la mesa centrada en el salón. Había quien se escandalizaba, entre los que se encontraba el tío Prefeuto. Sin embargo la mayoría de las mujeres, jóvenes y sobre todo los niños, hartos ya de estar encerrados en casa con tanto coloquio, defendían la clemencia para la acusada, pues solo se trataba de otra cría. En un ataque de locura, el tío Prefeuto, afirmo taxativamente: -nunca se ha permitido tal comportamiento en esta familia. Lo cual ratificó dándose media vuelta y abandonando el salón. Se quedaron los demás en un silencio, burlado tan sólo por el péndulo del reloj, en el que se respiraba renovación y a la vez pena por dejar a otros atrás. Había que aceptar los errores aun teniéndolos por costumbre. Entonces, alguno de los más mayores agachó la cabeza, sonrojado, como aceptando... A lo que pronto respondió el benjamín de los niños: -esto no se trata de una derrota, ni siquiera para ustedes. Simplemente no es justo decidir la vida que Sara debe llevar, y mucho menos con quién ha de compartirla, pese ha preferir ella personas de bajos recursos.

0 comentarios: