Delirios de una mente aturdida.

Escuchemos los delirios de una mente aturdida.
¡Oh, bagaje de las almas errantes, divino elector. No fuerces más la impermanencia del mundo. Desígname tan solo clarividencia, el equilibrio de todas las cosas. Ni frustres mis ideales pues de ahí llega el dolor!
Si, me aferro a la vida como un parásito, chupando lo que puedo y más, y vuelvo a imaginar ser un niño etíope y me muero de hambre. ¡Estoy hambriento! Estoy sufriendo. Busco siempre el centro de las cosas. Creo la corriente justa para que el agua entre sin esfuerzo por ese embudo. Más adelante la dejaré caer a chorro, ¡de forma natural! Por que todo es eso. Todo se simplifica. Nuestro cerebro no puede recordar todo. Esta limitado. Por ello se crean los ideales: ¡simplificaciones! Y los míos no son los tuyos. Así que déjame en paz. Sigue tu camino y si puede ser no tropieces. No conmigo. Te dejaría pasar primero. Que sencillo, que limpio, que sutil, que austero. Que morigerado, que sobrio, que templado, que moderado, que contenido…nunca demasiado. ¡Nunca perturbado!
El amor esta cambiando y seguimos sin saber lo que es. Es una reacción química en nuestro cerebro. El caso es ¿La produce el o la produces tú? Tú no eres tu cerebro, tú mandas sobre el, solo tu yo, ¡quizás el conjunto de todas tus células!, quizás algo más, algo como el “yo original” descrito por los budistas, no se lo que, pero tú decides cuando soltar endorfina…todo es regulable ¿o no? Pero de todas formas es. Así que por lo menos a mí me gusta Todo es una graduación: el color, la música, todo lo que percibimos. Mi graduación tampoco es la tuya. Yo tiendo a buscar el equilibrio, no me gustan los extremos ¡odio los grupúsculos sociales!
- ¿tú que eres, un punk?
- Sí.
- Pues vete a la mierda.
- ¿tu que eres, un pastillero?
- Sí, ¡que pasa!
- Pues que te den por el culo.
- ¿tu que eres un hippie?
- No soy una fuerza cósmica que…
- Ey, ¡ey! Cállate y que te jodan.
- ¿tú que eres, un rastafari?
- Soy hijo de Yah
- Y yo de Rosina piojudo cabrón.
- ¿tu que eres una comebolsas?
- Si, ¿tienes?
- Anda pasa pal baño que me entretienes.


Así que ya os lo digo yo: la felicidad se alcanza. Solo hay que tomar dos tazas de caldo al día. Pero a ver quien toma caldo en pleno agosto. Intentaré comprobar si en verano se puede sustituir por sopas frías ¡esa debe de ser la causa! La causa del dolor.
Pues eso; delirios de una mente aturdida, odas de pinza.

Oda a la muerte

Solo pienso en el día que me lleven volando,
los días no pasan, sobre todo esperé,
ángeles de Machín envueltos en oscuro llanto
tocando ya sus tambores fúnebres.

Como piedra, ser inerte, como lago,
donde la nada de verdad es nada,
desnudo de la esencia que hasta ahora me ha acompañado,
donde todo de verdad es nada.

Y el vacío se queda a un lado,
mi eidos se derrama por la tierra,
mi yo ya solo puede ser un pájaro cantando.

P´al Cairo

Corcel indomable trota;
Las huellas de libertad
que me dejas en la arena
me vuelven cual difunto
entre lánguidas palmeras,
oasis en el desierto Y
Estupidez de primavera.

Me hablarás en árabe
sobre el templo de karnak.
¿Recuerdas nuestra plática
de anteriores estancias?
Como llueva. Barrizal.
Hundirme en las huellas
que dejaste pensando en mí.

Corcel, ve, apresúrate,
sigue a orillas del Nilo
trotando al mismo olvido.
Pierdo el gobierno de mi ser
contemplando la perfección
de tus curvas a lo lejos,
malgastando las lágrimas
en terreno saharaui.

Desaparece por la duna que has venido.
Yo me voy a El cairo.
No caeré aquí como los mongoles, vencido.
Pues me voy a El cairo.
Tampoco soy Tutankamón.
Por eso me voy a El cairo.
Trota para Alejandría corcel…

Que yo me voy a El cairo a ver las pirámides de Giza, la Gran Esfinge y el bazar de Khan El Khalili .

En el deshielo viajaremos todos juntos
con paraguas de lino.
Bañados en sal;
un último grito delata tu conciencia.
Quema tus ojos;
en la tercera guerra mundial.
Un cielo rojo;
donde caen las aves muertas
encima del petróleo del mar.

Buques arden, la última sirena.
Metal, metal, más metal.
Se caen las torres.
Dinero, petróleo, más metal.

Metal para llenarse los bolsillos
Y a sus nietos dejarles petróleo,
para el buque;
cuando ya todo sea mar.

Despertar manchado de lodo secado por el sol

Arraigado en el lodo como la flor de loto
me abro paso hacia el sol
con el despertar de sus hojas
¡Nirvana!

Otro haiku de invierno

Cuadro de Mensu.

El aire puro
de un día de invierno
limpia mi mente




EL LETARGO DE LA BANANA


Me descuide otra vez más
en el letargo de la banana.
Fingiendo mi propia muerte
en el letargo de la banana.
Préstame tu ira coronel,
contigo y tus armas arrasaremos todo este platanar.

El coronel no responde y sus muecas me dicen que no debo atacar.
-tomaré las armas coronel.
El coronel disiente con la cabeza, coge su rifle, y se encañona los huevos como motivo de hombría.
El coronel se voló los testículos y su voz de pito no terminó de convencerme.
-tomaré las armas coronel.

ARRASAREMOS ESTE PLATANAR.

Vuela vela vuela.

Cuadro de Christopher Blossom.

Vuela la vela
en el frío invierno
surcando el mar

Bendita geosmina

Cuadro de van Gogh

Recién llovido;
el aroma mojado
de esta tierra




Ellos dos

¡Hoy hace un día fabuloso!
Sin horas, penas ni risas.
Agárrate a mí mi amigo,
voy al reino de Dioniso.

Como dos metrónomos
en la interminable calle,
sabemos mirar por cristales
aún translucidos por causa de la luna.

Me encanta cuando me caigo.
Levántame con mimo.
Sigamos este delirio
camino del paraíso de mis sueños.

¡Hoy dulce ebriedad!
Sonámbulos nos vieron
reptando cual serpiente,
provocando a la gravedad.

Compartamos la botella
como el pirata su ron.
Refugio de luciérnagas,
cigarras, demonios, y tú y yo.


Para Aitor y Tato.

Justifícate Rimbaud

Justifícate por tus actos dijo el hombre.
El sacó una fusta y lo hostio.
Déjenlo vagar a sus anchas,
no vi caballos en los zoológicos,
ni drogas sin ritual.

Pintadas en las calles:
“Dios es homosexual”.
Meándole desde las alturas
al poeta más pedante
y al político más cabrón.

Reuniones de blasfemos,
ceremonias del dolor,
oradores de milagros
y profetas de quimeras,
llegó por fin el salvador.

Saca tu fusta Rimbaud.
Maltrátanos a todos.
Danos por el culo
como a Paul Verlaine.


Fue corriendo con ojos tornados
quitándole su sombrero de copa
a cada burgués.
Bufón de la verdad.
Caballo sin riendas ni espuelas,
aura de sinceridad.
Tesoro aun sin encontrar.
El más profundo infierno
donde por fin reina la paz.


Para el joven Rimbaud.

la causa

Llegué levitando a la sombra de tu nocturna figura
con cara de bestia.
Aguardabas como ausente en el mullido callejón.
Será bonito; belleza ligera.

Tú abrirás los brazos pidiendo calor
en la gélida noche, tras el vaho
esos suspiros entrecortados, jadeante
de pasión y desenfreno.

Luego tornarás en ira, un rasguño,
una caricia, un leve beso…
Como una pluma
paseando por tu cuerpo.

Vuela con el aura ligera
Afrodita del rincón.
Buscaremos juntos la causa
de tu ardor oscuro.

Tú me dirás encuéntralo
mirando hacia abajo, sonrojada.
Tú me dirás ¡atento!
Buscaremos juntos la causa.