la causa

Llegué levitando a la sombra de tu nocturna figura
con cara de bestia.
Aguardabas como ausente en el mullido callejón.
Será bonito; belleza ligera.

Tú abrirás los brazos pidiendo calor
en la gélida noche, tras el vaho
esos suspiros entrecortados, jadeante
de pasión y desenfreno.

Luego tornarás en ira, un rasguño,
una caricia, un leve beso…
Como una pluma
paseando por tu cuerpo.

Vuela con el aura ligera
Afrodita del rincón.
Buscaremos juntos la causa
de tu ardor oscuro.

Tú me dirás encuéntralo
mirando hacia abajo, sonrojada.
Tú me dirás ¡atento!
Buscaremos juntos la causa.

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