Recién despertado. meditación dinámica.



Meditación I:
Párpados abajo. Murmullo
monótono dando igual el tono
sonidos dadá.
[la,la,la,la]
Despierto a la glosolalia.
[estrajt ke juua]
Grito,
luego callo
para que retumbe y resuene
en la mente
el recuerdo de esos sonidos;
y que esta me provea de otros
nuevos.

Meditación II:
Respiro de forma caótica,
sobre todo exhalo
pues por ahí se va la muerte.
Ahora respiro
continua, profunda, rápidamente
[más rápido, más rápido, y cada vez más rápido]
hasta perder el aliento
y caer de morros contra cualquier cosa.

Meditación III:
Arriba.
Brazos al cielo.
[uuuummmm]
¡Exploto!
Enloquezco conscientemente
y para ello empleo el corazón.
Sin influencias expreso
todo, todo lo que hay que sacar
sin contar con mente,
pero si con gritos,
chillidos, llantos, saltos,
sacudidas, bailes y cantos,
risas, si, riñas y más risas;
y al final solamente soy testigo
desde el techo de mi cuarto.

Meditación IV:
Sólo resta celebrar.
Expreso gratitud,
total gratitud hacia la totalidad
a través de la danza.
Descorcho una botella
y no decaerá
durante el resto del día.

Y así hasta ocuparlo todo con hermoso equilibrio,
hasta olvidarme de mí y ser como un templo.


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En jardines de mi infancia
No hallé paciencia

Ahora busco la calma
Con insistencia

Deliberando mis pautas
Mi propia ciencia

Aplastando estulticia, TEDIO
pecado Y apariencia.





Palabras de un vanidoso superpijo y un poco esnob que sólo viste Emidio Tucci y huele siempre a Dior.

Ah, a mi plin, yo chin chin en limusina
con este champán del bueno;
y si mi emborracho, es chic,
no lamentable como la que lleva el pobre.

árboles que si y áboles que no.




Los altos largos pinos
rascan la panza del cielo
con sus peligrosas púas.
Los sabios viejos robles
se pelean con el sol
para entregarnos sombra.
Y estos alegres y ahora desnudos castaños,
que a tantos nos quitaron el hambre
me hablan de Roma
por caminos que nunca dan a ella;

piñones, bellotas, castañas por doquier
me embelesan.

MAS;

Los tilos
no dejan de gritarme locos
en un rudo alemán
incomprensible.
A los chopos no los quiero
ni ver,
siempre tan ordenaditos
en hipócritas hileras.
Para secuoya
la del castillo de Soutomaior,
y que le den por culo al Mendocino Tree.
Y al eucalipto ya lo estas mandando
de vuelta para Australia cabrón.

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Vuelan con la nortada

estos sueños míos
de papel;
los baila a su antojo
y yo me enojo ante tal desparpajo.
-¡Oye nortada bájalos!
-¿Oye? ¿Podré alcanzarlos?-
Los miro de reojo, me acongojo,
…y al final me rajo.